Sara y Pedro, un “sí, quiero” en el cielo

Dicen que de una boda, sale otra boda. En este caso de una bonita pareja sale otra preciosa. Sara y Pedro se conocieron gracias a sus amigos Mar y Dani cuando ellos comenzaron a salir y a coincidir en diferentes eventos. En uno de ellos, les presentaron.  

Como un fugaz amor de verano estuvieron viéndose durante varios meses. Pero no fue hasta la llegada del frío de noviembre cuando Pedro se acercó más a Sara. El amor surgió el 29 de ese mismo mes, durante un concierto de Andrés Suárez en La Movida. Sara tenía una entrada y decidió invitar a Pedro.

A pesar de que él no conocía al cantante, ni siquiera era su estilo… Le gustó la idea de acompañar a Sara. ¡Fue una velada increíble!

Una pedida de altos vuelos

Como cada último fin de semana de mayo, Sara y Pedro van a Formentera a celebrar su «medio aniversario», como ellos lo llaman. Durante el viaje, los novios suelen hacerse un regalo, y Pedro regaló a Sara algo que le hacía mucha ilusión: ¡un salto en paracaídas en Castellón!

Dos meses después, un 15 de julio de 2017 por fin pudieron ir a Castellón a cumplir una de las ilusiones de Sara. Y saltaron. Primero lo hizo Pedro junto a su instructor, después Sara. Cuando ella estaba llegando abajo, Pedro la estaba esperando con un cartel enorme que ponía: «Sara, ¿quieres casarte conmigo?», y un precioso anillo de Suárez. Fue un día de muchas emociones.

Un vestido con historia propia

Sara lució un vestido precioso de Bonaire Novias que tiene su propia historia, junto a nuestras alpargatas Roses, con unos bonitos lazos rosas.

Durante la búsqueda del vestido, Sara se equivocó de tienda, ya que tenía cita en otra, pero se confundió. Lo que pasó a partir de ahí parece sacado de un cuento. Sara se encontró con Emi, la encargada de la tienda, quien tuvo un trato inmejorable con ella y sus acompañantes, y después de enseñarles el catálogo, les invitó a volver otro día para hacer una prueba.

Sara deseaba encontrar un vestido que la hiciese emocionarse, pero no veía ninguno que la hiciese sentir especial. Cuando estaba a punto de marcharse, Emi sacó un vestido que pensaba que sería perfecto para Sara, y que ella ni siquiera quería probarse, pero su madre insistió.

Y surgió la magia…

En cuanto Sara se probó el precioso vestido de pedrería, empezó a llorar de la emoción y se abrazó a Emi. ¡Era su vestido!

¿Y el novio? Su búsqueda también fue especial. Cris, la mejor amiga de Sara, fue la encargada de ayudar a Pedro a buscar su traje de novio, junto a la madre y la hermana. Finalmente, se decantaron por Jose Nolla. Para los complementos, recorrieron muchísimas tiendas hasta encontrar los diseños deseados en Massimo Duti.

Cris, además, le regaló a Pedro el chaleco porque a ella le hacía ilusión que el novio luciese algo suyo en un día tan importante. Pedro completó su estilismo con una camisa a medida grabada con PyS en el puño, las iniciales de la pareja.

Sara y Pero se casaron en la Iglesia de San Nicolás, en Palma de Mallorca. Una bonita iglesia del siglo XVII. Celebraron el convite en la Granja de Esporles, un agradable lugar que se encuentra en un impresionante recinto de grandes jardines presidido por un impresionante edificio del siglo XVIII.

Créditos:

Vestido: Bonaire Novias / Calzado: Lisa López / Traje del novio: Jose Nolla / Peluquería y maquillaje: Inés Iglesias / Decoración, flores y ramo: Flores Borneo / Música: Coro de San Francisco y Lights & Events / Fotografía y vídeo: Joan Frank y Carlos Sanchiz (Mallorcashoot Productions).